Esta nota fue traducida al español y editada para mayor claridad a partir de una versión en inglés que aparece en The Nevada Independent en inglés el 24 de junio de 2018.

Por qué hicimos esta serie

Hay mucho contenido en la burbuja educativa del Sur de Nevada. Vaya a prácticamente cualquier junta autorizada, y escuchará un ritmo constante de frases como “logros estudiantiles”, “recortes presupuestarios”, “pago a los maestros”, “falta crónica de financiación”, “reorganización del distrito escolar” y “relaciones laborales”. Todos son temas importantes que, cuando se entrelazan, forman un tapiz bajo el cual el Condado Clark educa a los niños. Pero esas palabras no cuentan por sí solas las historias que se desarrollan 180 días al año en los salones de clase de todo el Valle de Las Vegas. Quisimos ir más a fondo, por así decirlo, y contar esa historia: Los triunfos y retos diarios de estudiantes y personal. Después de todo, son ellos quienes están en primera fila.

Por qué elegimos esta escuela

La clave para contar esta historia, por supuesto, sería el acceso. No se puede describir lo que sucede en un entorno de aprendizaje sin estar de hecho en ese entorno. Por esa razón pedimos esto a funcionarios del Distrito Escolar del Condado Clark: Permítanos integrarnos a una escuela primaria para el año académico. Aceptaron, lo que nos condujo a identificar cual escuela. No queríamos la que tuviera mayor o menor rendimiento. Queríamos algo que estuviera relativamente en medio; una escuela prometedora pero también molesta por dificultades comunes en otras escuelas del Condado Clark. Así es como llegamos a la Escuela Primaria Sunrise Acres, ubicada entre Eastern Avenue y Mojave Road en el corredor urbano de la ciudad. La escuela recibe dinero federal y estatal adicional porque atiende a una gran población de estudiantes quienes provienen de hogares de bajos ingresos o quienes aún están aprendiendo inglés.

Cómo reportamos estas historias

A principios de octubre de 2017, una reportera y un fotógrafo se esforzaron por visitar la escuela semanalmente, o más veces, si era posible. Pasaron tiempo en los salones de clase, el recreo, oficinas, juntas del personal y eventos después de clases. También entrevistaron al personal y analizaron datos escolares para comprender mejor la dinámica en Sunrise Acres. El objetivo: Pintar un retrato de la vida cotidiana en esta escuela urbana compartiendo escenas e historias de varios miembros y estudiantes. Intencionalmente preferimos no enfocarnos en alguna persona en particular. Una escuela, quizás más que cualquier otra organización, es un ecosistema que se basa en el trabajo colectivo de todas las personas que lo habitan. Pero nuestra principal meta fue no causar daño a los niños a lo largo de este reporte. Algunos de los materiales son de naturaleza sensible. Por esa razón, cambiamos los nombres de todos los estudiantes para proteger sus identidades. Hicimos lo mismo con sus padres, solo para mantener privadas las identidades de los estudiantes.