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Usuarios esperan en la oficina del DMV en Henderson. Martes 2 de enero del 2018. (Foto: Jeff Scheid/The Nevada Independent).

Conducir en las carreteras de los Estados Unidos es diferente a conducir en México. También es diferente a conducir en El Salvador, Honduras y Cuba.

A finales del mes pasado, personas originarias de varios países latinoamericanos que desean manejar en las calles de Nevada, tuvieron la oportunidad de conocer formalmente las leyes de tránsito en el estado.

El taller informativo, que duró cinco horas, contó con unos 190 asistentes y se realizó en Bonanza High School en Las Vegas, fue organizado por el Departamento de Policía del Distrito Escolar del Condado Clark (CCSDPD) Vulnerable Road Users, Nevada Driving School y Cero Fatalidades.

"Las personas indocumentadas también son miembros de nuestra comunidad que conducirán de todos modos", dijo en entrevista Robert Mayer, de enlace comunitario para CCSDPD. "Queremos animarlas a tener la documentación adecuada para beneficiar a todos en nuestras carreteras".

Los asistentes, la mayoría inmigrantes indocumentados, aprendieron cómo usar las señales intermitentes de los autos, la distancia adecuada entre vehículos cuando se cambia de carril, cómo registrarse para el seguro de automóviles, y cuáles son sus derechos en caso de que los detenga un oficial de policía, entre otros temas.

La clase también proporcionó un examen de práctica para quienes solicitan la Tarjeta de Permiso para Conducir, que se emite para personas que viven en Nevada y no cuentan con una prueba de identidad para obtener una licencia de conducir o tarjeta de identificación.

Los legisladores de Nevada aprobaron una ley en 2013 para que crear las tarjetas, que no sirven como identificación para fines federales como pasar seguridad en un aeropuerto, pero que sí autorizan a los solicitantes poder manejar. Las tarjetas tenían como objetivo garantizar que más conductores estén asegurados y tengan un nivel básico de competencia de manejo.

El Departamento de Vehículos Motorizados (DMV) dice que hay cerca de 49,000 tarjetas de autorización de conducir activas y otros 3,500 permisos de aprendizaje para las tarjetas.

Los funcionarios del DMV dicen que la ley original impide explícitamente que la agencia comparta con el gobierno federal información acerca de los titulares de las tarjetas para fines de cumplimiento de la ley de inmigración.

Mayer indicó que la idea para llevar a cabo el taller surgió el verano pasado, después de darse cuenta de la cantidad de estudiantes indocumentados del distrito escolar cuyos padres manejaban sin licencia, seguro, o registro de vehículos.

El funcionario agregó que obtener una Tarjeta de Permiso para Conducir disminuye la posibilidad de accidentes tipo “hit and run”, que involucran a inmigrantes indocumentados que huyen de la escena de un accidente porque tienen temor a ser multados, detenidos o deportados.

El simple hecho de conducir sin una licencia o registro válido ha sido una causa importante para las personas que reciben multas, porque llegan a terminar en órdenes de arresto y conducen a procedimientos de deportación, generando la ansiedad que ya de por sí existe a la hora de conducir.

Sin una tarjeta de autorización, un conductor inmigrante no puede registrar su vehículo y podría no obtener un seguro, lo que resulta en que sus autos sean remolcados. Además, de acuerdo con Mayer, a menudo carecen del dinero suficiente para pagar los cargos para recuperar su auto, cantidad que puede exceder los $1,000 dólares.

Países diferentes, sistemas diferentes

 Para varios de los asistentes al taller del sábado, la oportunidad de obtener un permiso representa la primera vez que tendrían una autorización legal para conducir.

Antes de mudarse a los Estados Unidos en 2010, Héctor Lozano, de 48 años, estaba acostumbrado a manejar una camioneta para irse a trabajar en su ciudad natal Ciudad de México.

Nunca necesitó una licencia ni seguro para conducir. Simplemente se subía a su vehículo y lo manejaba.

Lozano, uno de los asistentes al taller informativo, dijo que trataba las luces rojas de los semáforos más bien como si fueran señales de ceder el paso: si no había otros autos alrededor, se detenía por un segundo y luego cruzaba.

También usaba la cama de su camioneta como espacio adicional para que se sentaran los compañeros de trabajo.

Por eso se sorprendió al escuchar que esas prácticas son ilegales en los Estados Unidos. Dijo que no tenía idea.

Pero Lozano no fue el único que aprendió detalles del sistema y leyes de tránsito en Nevada.

Un niño y una niña reían mientras pateaban una pelota de fútbol por un pasillo del auditorio donde se llevó a cabo el taller. Una mujer de mediana edad que los acompañaba, les rogó que se detuvieran.

Originaria de El Salvador, la mujer, quien pidió permanecer en el anonimato porque es indocumentada, se enteró en Facebook acerca de la clase y decidió asistir cuando un amigo de la familia dijo que algunos de los instructores del evento en el pasado fueron inmigrantes indocumentados, por lo que estaban familiarizados con el tema.

"Me hizo sentir un poco más cómoda", comentó.

Marco Favela, originario de Mexicali y quien fue indocumentado hasta que cumplió 21 años, estuvo al frente de la clase desde temprano y hasta las primeras horas de la tarde.

Favela, quien es instructor en Nevada Driving Schools y trabaja como conductor de autobuses para el Distrito Escolar del Condado Clark, comentó que vivir indocumentado en los Estados Unidos es una lucha compartida para los inmigrantes de todo el mundo.

Favela agregó que se contempla la idea de realizar este tipo de eventos unas cuatro veces al año para continuar informando a inmigrantes indocumentados que buscan una manera de conducir legalmente.

"Hay ayuda y hay recursos", dijo. "No están solo en esto".

 

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