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Priscilla Vilchis, fundadora de Premium Produce, observa marihuana en su planta de cultivo en Las Vegas el martes 4 de diciembre de 2018. (Foto: Jeff Scheid-Nevada Independent).

Si antes operaban en la clandestinidad, hoy en día no es difícil encontrar negocios de marihuana. Son edificios sofisticados que se ubican en plazas comerciales con mucha actividad y que destacan en sus fachadas llamativos anuncios de letras verdes donde se lee “cannabis”.

La marihuana ha pasado de la ignominia a la prominencia en el Estado de Plata desde que los legisladores autorizaron las ventas recreativas en julio de 2017. Y la planta también ha tenido un papel destacado en la vida de Priscilla Vilchis, fundadora de Premium Produce, una compañía de cultivo de marihuana ubicada no muy lejos del Strip de Las Vegas.

Empresaria de origen latino, Vilchis opera su negocio con el mismo cuidado minucioso que le imprime a sus plantas de cannabis: dosis diarias de supervisión, el toque de manos expertas, condiciones óptimas para asegurar el mejor florecimiento, y un estricto control de calidad para que la planta produzca lo mejor de sí.

Pero en su camino también se ha encontrado con terrenos áridos. Desde seguir al pie de la letra estrictas regulaciones y la necesidad de legislación que permita la transacción de millonarias sumas de dinero a través de instituciones bancarias, hasta romper con tabúes que por generaciones han visto a la marihuana como generadora de vicio.

“Ha sido muy difícil, porque somos los primeros y nos están usando a nosotros como ejemplo”, dijo Vilchis. “Todo es muy técnico, y si no se está en cumplimiento, te multan”.

Cuando obtuvo su licencia de marihuana medicinal en 2014, se convirtió en la primera mujer presidenta de una compañía de cannabis en Nevada.

La diversidad ha sido una preocupación en la industria. El porcentaje de mujeres ejecutivas en la marihuana a nivel nacional es ligeramente más alto que las ejecutivas en los negocios de los Estados Unidos en general, pero las mujeres están poco representadas como inversionistas en la industria, según una encuesta de lectores publicada en 2017 por Marijuana Business Daily.

La encuesta también encontró que menos del 20 por ciento de fundadores y dueños de negocios de cannabis no son anglos, mientras que casi el 40 por ciento de la población del país es no anglo.

La Legislatura estatal está buscando maneras de atraer a la industria a más personas como Vilchis. Además del puntaje de solicitud que acredita a los negocios con equipos de liderazgo diversos, un proyecto de ley que se está abriendo camino a través de la Legislatura busca un estudio acerca de la demografía de la industria de la marihuana en Nevada y si existe discriminación o disparidad en las licencias.

Priscilla Vilchis, fundadora de Premium Produce, inspecciona cannabis en su planta de cultivo en Las Vegas el martes 4 de diciembre de 2018. (Foto: Jeff Scheid-Nevada Independent).

El salto a la industria

“El que no enseña, no vende”, dicta un refrán popular.

Fue por eso que, a finales de marzo, Priscilla Vilchis y su equipo organizaron todo lo necesario para participar en un evento de expositores de cannabis en el dispensario Planet 13 en Las Vegas.

Una pequeña mesa justo a la entrada del local, una mini rueda de la fortuna, unas bolsitas doradas que parecían lingotes de oro, gorras, y otros artículos en los que destacaba la palabra “reina”.

Y es que a Vilchis la han descrito así, como una reina quien se ha abierto paso en la competida industria de la marihuana. Un título al que ha sabido sacarle partido para la comercialización de sus productos.

Los inicios de lo que hoy es Premium Produce se remontan a 2013, cuando a sus 27 años trabajó en mercadotecnia y administración en oficinas médicas de California, donde forjó una carrera exitosa, y donde también se sembró la idea de iniciar un negocio de cannabis.

La imagen de pacientes que visitaban a los médicos para aliviar sus dolores y terminaban volviéndose adictos a los opioides, fue un parteaguas en su vida.

“Eso me llamó la atención, los efectos secundarios de los medicamentos para el dolor. Eso fue lo que me llevó a invertir en la marihuana. Entré a la industria por el aspecto médico”, dijo. “Vi más allá. Lo supe, lo sentí, que debía haber una alternativa, y esa es la marihuana”.   

Aunque su abogado le aconsejó que no arriesgara su capital en esa industria porque no es un negocio legal a nivel federal, le recomendó que abriera su empresa en Nevada, donde había más oportunidades lucrativas que en California.

Vilchis obtuvo su licencia de marihuana para uso medicinal en Nevada en 2014, convirtiéndose así en la primera presidenta mujer y la más joven proveniente de una minoría. En 2017 obtuvo la autorización para uso recreativo.

El mayor reto para Vilchis para empezar su negocio fue la banca.

Cuando solicitó las licencias correspondientes, uno de los criterios fue contar con una localidad para su negocio. Su abogado le notificó que necesitaba comprar una propiedad, de lo contrario, no reuniría los requisitos del estado para la licencia debido a que los bancos no la iban a financiar.

“Fue un gran reto para mí. Eran $2 millones en un día. No lo tenía planeado”, dijo. “Pero tenía que cumplir si quería ganar esas licencias. Así que lo hice”.

La falta de acceso a la banca sigue siendo un problema. Muchas compañías de marihuana recurren a fuerte seguridad para manejar las montañas de efectivo que fluyen a través de sus negocios.

Vilchis, quien no opera su negocio con una unión de crédito, indicó que, si la banca entrara en la ecuación, el estado podría llevar un mejor registro del dinero, un mejor mecanismo de impuestos más preciso, y se pondría fin al mercado negro.

“[Las regulaciones] se tienen que actualizar. Esta es la nueva industria. Está aquí para quedarse”, dijo Vilchis. “Este es el nuevo alcohol, el nuevo tabaco, y tan pronto como los reguladores estén en la misma página que nosotros, va a ser más fácil para nosotros”.

Priscilla Vilchis (a la der.) fundadora de Premium Produce, con sus padres Irma Vilchis y Alfredo Vilchis el martes, 4 de diciembre de 2018. (Foto: Jeff Scheid-Nevada Independent).

Una visión clara

El crecimiento de sus plantas y negocio no serían los mismos si Vilchis no tuviera otro ingrediente esencial: Raíces fuertes, que para ella están representadas por su familia, que le ayuda en el manejo diario del negocio.

La familia de Vilchis está integrada por dos hermanas, de 17 y 23 años, y un niño de 7 años quien sueña con ser ingeniero en Tesla.

Sus cualidades para el liderazgo se empezaron a notar desde la adolescencia. Vilchis disfrutaba pasar tiempo no solo con personas que tenían negocios, sino en el mundo de la industria médica, donde su madre trabajó durante años.

“Siempre fue valiente y tenía una visión grande en todo lo que hacía”, dijeron sus padres, Irma y Alfredo Vilchis, en una entrevista realizada en las instalaciones de Premium Produce. “No era una muchachita donde ella siguiera a otros, más bien todos la seguían a ella”.

Fue su experiencia al trabajar cerca de médicos lo que llevó a Priscila a interesarse en investigaciones acerca de los efectos de los opioides, a buscar opciones para los pacientes, y a un día reunir a su familia para darles una noticia: Se quería dedicar a la industria de la marihuana para uso medicinal.

Al principio a los Vilchis les preocupó que su hija no fuera a estar protegida por la ley, pero su personalidad responsable y las posibilidades terapéuticas de la marihuana, los convencieron, indicaron sus padres.

“Me acuerdo muy bien de ese día. Estaban hablando en la televisión algo de los opioides y me dijo: ‘Papá, yo veo a los doctores que le dan recetas a la gente, y ya cuando regresan, están agresivos o son adictos. Te apuesto que hay otra alternativa para calmar el dolor”, dijo el padre de familia.

La visión inicial de Vilchis es actualmente un negocio familiar que sus padres ven como un gran logro y un modelo a seguir para otros emprendedores latinos.

“El amor que tengo por mis hijos y mi esposa, es como ganar la lotería”, dijo el señor Vilchis. “El orgullo de mirar que ella triunfó, que es de una minoría latina, y que es tan responsable”.

Priscilla Vilchis, fundadora de Premium Produce, observa productos de cannabis en una caja de seguridad en su planta de cultivo en Las Vegas el martes 4 de diciembre de 2018. (Foto: Jeff Scheid-Nevada Independent).

Rompiendo tabúes

Para Vilchis, abrir las puertas de su nueva empresa no solo significó lidiar con las regulaciones propias de la industria del cannabis. También se enfrentó a los sentimientos encontrados de su familia.

Aunque sus padres crecieron en los Estados Unidos y ella y sus hermanos nacieron en este país, las arraigadas creencias religiosas y estrictos principios morales que trajeron sus abuelos desde México, no compaginaban con su visión de convertirse en empresaria de la marihuana.

Las películas de traficantes y los corridos de contrabando que estaban de moda en su infancia tampoco ayudaron mucho. En su casa ni ella ni sus hermanos tenían permitido oír música alusiva a las drogas, con malas palabras, ver escenas de personas fumando, ni besándose.

Si a los padres de Vilchis les llevó tiempo y mucha información para empezar a familiarizarse con la visión del negocio de su hija, a la abuela le costó entenderla aún más.

Ella creció con la idea de que los fumadores de marihuana no eran de fiar, que la hierba era sinónimo de vicio, y además le preocupaba lo que pensaría el resto de la familia cuando se enterara de la decisión empresarial de Vilchis.

“Cuando en mi familia se oía la palabra ‘marihuana’, mi mamá nos decía: ‘yo vengo de México, y cuando nosotros miramos a un marihuano, le corremos”, recordó el padre de familia. ‘¿Cómo se va a meter Priscila en este negocio? ¿Cómo crees que me van a decir a mí, la abuelita de la marihuanita?”

Vilchis también recordó su ingreso al negocio del cannabis desde su perspectiva como empresaria joven y de origen latino. Estaba consciente de que no iba a ser fácil obtener las licencias para operar su emporio. Su estrategia para el éxito, comentó, fue armar un equipo sólido con abogados y cabilderos.

“Sé que por eso tengo que trabajar más duro, pero lo hice y gané”, dijo. “Si alguien es, ya sea minoría, anglo, afroamericano, no importa… puede ser difícil para cualquiera. Tenemos recursos. Utilícenlos”.

Plantas de marihuana crecen en un ambiente de clima controlado en las instalaciones de cultivo de Premium Produce en Las Vegas. Martes 4 de diciembre de 2018. (Foto: Jeff Scheid-Nevada Independent).

Visión a futuro

Con potencial de expansión para la vasta base turística de Nevada, los inversionistas de marihuana han acudido a solicitar licencias como abejas al panal. Las ventas de marihuana durante el primer año de legalización completa llegaron a un total de $529.9 millones de dólares, según lo indicó el Departamento de Impuestos de Nevada.

Pero la competencia no le molesta a Vilchis, pues indicó que esas compañías deben cumplir con el mismo proceso y regulaciones que pasaron empresas como la suya.

Vilchis quiere que su negocio siga tan floreciente como sus plantas de cannabis, por lo que señaló que espera que el gobierno federal y la industria de la marihuana, tarde o temprano, estén en la misma página y permitan a los empresarios el uso de bancos de manera segura como cualquier otro negocio lucrativo.

Como la parte medicinal de la marihuana fue su principal motivación para entrar a esa industria, Vilchis indicó que espera que algún día la marihuana sea reembolsable por las compañías de seguros médicos como tratamiento por lesiones relacionadas con el trabajo.

“Esa es la meta más grande”, dijo.

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