Estudiante universitario llegó a Las Vegas de vacaciones. Terminó deportado.

Esta nota fue traducida al español y editada a partir de una versión en inglés.
Gabriel Espinoza, de 22 años y estudiante de un colegio comunitario en California, vivió en los EE.UU. desde que tenía 4 años. Después de un viaje de cuatro días a Las Vegas con sus amigos este enero, terminó deportado tras un enfrentamiento con guardias de seguridad en el Hotel Strat.
Un reporte de arresto del incidente dice que Espinoza y sus amigos respondieron con un “por Dios, basta ya antes de que yo bombardee este lugar" a un mensaje de texto automático de recordatorio del hotel para dejar la habitación — texto que Espinoza niega haber enviado.
Espinoza tenía previsto irse un día antes, pero dijo que alargó su estancia y decidió reservar una noche en el Strat porque le pareció "interesante". Espinoza describió el viaje como un último festejo antes de terminar sus años universitarios.
Pero cuando se disponía a salir del hotel, un guardia de seguridad confrontó a Espinoza y su amigo, alegando que habían amenazado con atacar el hotel.
El amigo de Espinoza fue puesto en libertad rápidamente, mientras que Espinoza fue puesto bajo custodia policial — lo que provocó su detención durante un mes por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los EE.UU. (ICE) en Nevada y Arizona y la posterior deportación a su país de origen, México.
“Estamos más que asustados, incrédulos por lo que realmente está sucediendo”, afirmó Espinoza a The Nevada Independent en una entrevista desde Tijuana, México, donde ahora vive con su tía.

Aunque los cargos fueron retirados ese mismo día, la Policía Metropolitana de Las Vegas (Metro) entregó a Espinoza a custodia de ICE.
Su deportación muestra cómo un comentario puede tener consecuencias que alteren la vida para siempre en el contexto migratorio actual, especialmente considerando la colaboración continua de Metro con ICE.
En junio, ese departamento reinició un acuerdo con ICE para llevar a cabo tareas de control migratorio en sus cárceles y, desde enero pasado, ha mantenido la política de notificar a ICE cuando registra a alguien que se cree que es un "individuo nacido en el extranjero".
Su caso exhibe cómo las alianzas policiales con ICE pueden resultar en la deportación de personas sin antecedentes penales y con profundas raíces en los EE.UU. Espinoza habla inglés con fluidez y no había regresado a México desde que era un niño. Él dice que no se enteró de su estatus migratorio como indocumentado hasta que tenía 10 años.
La situación surge cuando empleadores locales han expresado su preocupación porque la estricta agenda migratoria del Presidente Donald Trump está frenando el turismo, con un descenso notable en viajeros desde Canadá y México en 2025.
Metro dijo a The Nevada Independent que, debido a que nació en el extranjero, se notificó a ICE después del arresto de Gabriel Espinoza Díaz y los agentes de ICE optaron por tomarlo bajo custodia luego de que fue puesto en libertad.
Espinoza recuerda que un oficial de la policía se burló de él por su inminente traslado a la custodia de inmigración poco antes de que lo entregaran.
"Me sacó de la sala de detención solo para decirme eso. Solo se estaba burlando de mí y cosas así", dijo Espinoza a The Nevada Independent.
The Las Vegas Sun reportó que de febrero a septiembre de 2025 Metro envió cerca de 2,700 avisos a ICE para informar que había detenido a alguien que se cree que nació en el extranjero. El departamento envía otra notificación a ICE cuando esa persona es puesta en libertad.
“Un sentimiento de desesperación”
Espinoza dijo que estaba a punto de transferirse a una universidad donde iba a estudiar matemáticas y sentía que al fin había encontrado un grupo de amigos que no lo juzgaban por su estatus migratorio.
Después de ser liberado y puesto bajo custodia de ICE, se le trasladó a un centro de procesamiento de ICE en Las Vegas y luego al Centro de Detención Nevada Southern, donde permaneció casi un mes.
Espinoza señaló que durante su arresto habló con otros inmigrantes que habían estado en centros de detención en Texas y Arizona. Todos coincidieron en que el Centro de Detención Nevada Southern "era el que estaba mejor".
“Creo que la mayor batalla fue el sentimiento de desesperación. Ese era el ambiente”, dijo Espinoza. “Pero más allá de eso, no nos trataron terriblemente mal”.
En lugar de la deportación, Espinoza solicitó su salida voluntaria del país. Aunque un juez se la concedió (a pesar de la oposición del Departamento de Seguridad Nacional), nunca fue liberado del centro de detención de ICE.
Los agentes de ICE se negaron a dar información a Espinoza o a sus seres queridos acerca de cómo coordinar su transporte — argumentando razones de seguridad — incluso cuando los seres queridos del estudiante dijeron que estaban dispuestos a pagar sus gastos de viaje.
ICE no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios acerca de si se negó la salida voluntaria de Espinoza.
"Yo esperaba que me soltaran en cualquier momento", dijo el joven, quien agregó que otros detenidos habían sido trasladados de noche sin previo aviso — algo que él temía que sucediera.
Al joven finalmente le ocurrió lo mismo. A las 3 de la mañana lo trasladaron a un centro en Arizona, donde días después lo llevaron a Nogales, Sonora, México. Espinoza dijo que no lo procesaron para ingresar al centro, que ni siquiera le quitaron su ropa de calle y que no tuvo acceso a teléfonos durante su estancia en el reclusorio de Arizona. Agregó que no había suficientes camas.
El localizador de ICE — una herramienta en internet para encontrar a personas detenidas — no actualizó su ubicación.
A pesar de sus esfuerzos, Espinoza no alcanzó la fecha límite para solicitar la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) porque el programa dejó de aceptar nuevas inscripciones casi un año antes de que él cumpliera la mayoría de edad.
El estudiante tenía aspiraciones de ser maestro, describiendo el aprendizaje como un escape.
“Había estado en una especie de estado de supervivencia durante la mayor parte de mi juventud”, dijo Espinoza. "Mi familia me dijo que … tenía que ser un poco más inteligente, un poco más resiliente. Tenía que ser más fuerte que todos los demás".
Espinoza describió su recibimiento en México como "muy amable y servicial". Obtuvo la ciudadanía mexicana y el gobierno le dio dinero para que lograra recuperarse, además de alojamiento temporal.
Por ahora, Espinoza está buscando opciones de educación en México y tratando de familiarizarse con el país.
“Me he sentido más cómodo en este lugar; no es malo ni da miedo ni nada”, dijo Espinoza. “Solo que es nuevo para mí”.
