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Expertos de Nevada contestan preguntas acerca de la vacuna contra el COVID-19

La Escuela de Medicina de la Universidad de Nevada, Las Vegas (UNLV) lleva a cabp pruebas COVID-19 a través de las ventanillas de los autos. Miércoles 13 de mayo del 2020. (Foto: Jeff Scheid/The Nevada Independent).

Esta nota fue traducida al español y editada para mayor claridad a partir de una versión en inglés publicada en The Nevada Independent.

Este viernes la Administración de Medicamentos y Alimentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) dio a conocer su aprobación de la vacuna contra el COVID-19. Además de las preocupaciones acerca de la seguridad y eficacia de dicha vacuna, expertos en Nevada se enfrentan con determinar cómo van a conseguir las dosis aprobadas para quienes las necesiten.

Para la Doctora Trudy Larson, decana de la Escuela de Ciencias de la Salud Comunitaria de la Universidad de Nevada, Reno (UNR, por sus siglas en inglés) y miembro del equipo de asesores médicos COVID-19 del estado, esto significa buscar soluciones creativas que amplíen la fuerza laboral y maximicen la velocidad con la que se aplicarán las vacunas en las zonas rurales de Nevada.

La autorización del viernes significa que habrá un calendario de desarrollo y aprobación sin precedentes para el fabricante Pfizer Inc. y permitirá el suministro masivo de vacunas en los EE. UU. contra un virus que ha causado más de 285,000 muertes en todo el país, incluyendo más de 2,300 en Nevada.

La vacuna Pfizer ha reportado tasas de eficacia del 95 por ciento y podría distribuirse a partir de este fin de semana. Es probable que la vacuna de Moderna sea la próxima en autorizarse el 17 de diciembre.

El plan de distribución de vacunas en Nevada tiene una lista de niveles que determina quiénes recibirán las primeras dosis conforme vayan estando disponibles. Según el plan, los trabajadores de la salud, personal del Departamento de Correccionales, fuerzas para el cumplimiento del orden y funcionarios de seguridad pública serán los primeros en inmunizarse.

Pero así como es importante determinar quién recibirá las vacunas, lo mismo sucede con cómo van a llegar las dosis a los lugares apropiados, y cuáles serán las nuevas tecnologías que se van a utilizar en particular para la vacuna de Pfizer, que plantean desafíos cuando se trata de su almacenamiento.

Las vacunas Pfizer y Moderna son singulares en el mundo de las vacunas, porque fueron desarrolladas con métodos que ninguna otra vacuna aprobada ha utilizado anteriormente. Sin embargo, según el Doctor Jeffrey Ebersole, profesor de ciencias biomédicas en UNLV, estos métodos han sido objeto de una extensa investigación durante más de una década.

“La mayoría del público está al tanto de esto y ha tenido diferentes tipos de inyecciones ... Y cada una es ligeramente diferente”, dijo Ebersole. "Las vacunas Pfizer y Moderna ... son diferentes, y no tenemos ninguna vacuna humana actual que sea así".

Los retos de la distribución

La vacuna Pfizer requiere almacenarse a una temperatura constante y ultra fría; a -70 grados Celsius, lo que significa que los estados deben tener congeladores especiales tanto para el almacenamiento como para el transporte. Si bien la vacuna de Moderna no requiere temperaturas tan bajas, aún debe mantenerse congelada a -20 grados Celsius.

Una revisión de los planes estatales a principios de noviembre por ProPublica encontró que la mayoría de los funcionarios estatales no están preparados para cumplir con ese requisito. 

Se necesitarán vacunas adicionales para satisfacer la demanda no solo en las comunidades rurales sino también en todo el estado, según Larson. Los farmacéuticos serán un componente importante del proceso, dijo, pero también cree que es posible que el estado busque apoyo de dentistas y veterinarios con experiencia en el suministro de vacunas.

Larson agregó que también es probable que se pida la ayuda de estudiantes de medicina con etapas del proceso de vacunación, lo que no implica la aplicación real de la vacuna.

Tanto las vacunas de Pfizer como las de Moderna requieren dos dosis de la vacuna para que sean tan efectivas como han demostrado los resultados de los ensayos. Para la vacuna Pfizer, la segunda dosis se debe aplicar 21 días después de la primera, y la vacuna de Moderna se aplicará después de 28 días.

El plan de emergencia del estado para la distribución de vacunas se desarrolló por primera vez en respuesta a la pandemia H1N1 2009, según Larson, con nuevas adaptaciones para el uso recomendado de cubrebocas además de los requisitos de distanciamiento social.

Eficacia

Pfizer y Moderna han estado promocionando tasas de efectividad más altas de lo esperado para sus vacunas, de entre el 90 y el 95 por ciento. Sin embargo, esas tasas podrían ser ligeramente más bajas una vez que las vacunas se distribuyan a una población más grande y diversa.

El estudio de la FDA sobre las vacunas encontró que permaneció efectiva independientemente de las diferencias de raza, peso y edad.

Incluso si no mantiene sus tasas de efectividad iniciales, Ebersole enfatizó la importancia de la vacuna como una medida no solo para proteger a la persona vacunada, sino para salvaguardar a la comunidad en general.

Debido a que ninguna de las vacunas contiene el virus en sí, no pueden causar infección. Sin embargo, tampoco se ha demostrado que una de las vacunas prevenga la infección — solo evita los síntomas.

Esto significa que es posible que las vacunas no prevengan que la gente se infecte con el virus, pero se ha demostrado que previenen que las personas se enfermen y luego experimenten síntomas potencialmente mortales, según el Dr. Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas y miembro del Grupo de Trabajo sobre Coronavirus de la Casa Blanca.

Aunque aún se desconoce la eficacia de la vacuna para prevenir la infección y no solo la enfermedad, es posible que pueda hacer ambas cosas. Si no es así, las vacunas aún pueden ayudar a proteger contra la propagación de la infección al permitir que las personas vacunadas "emitan una cantidad menor del virus".

Tanto Ebersole como Larson coincidieron en señalar que la inmunidad suficiente en la población para detener la transmisión y reducir el impacto del COVID-19 en la sociedad es más del 70 por ciento. 

Una vez que más del 70 por ciento de la población esté vacunada, dijo Larson, las cosas podrían volver a la normalidad y medidas como el distanciamiento social y el uso de cubrebocas se podrán relajar.

Dudas

Para quienes están preocupados de que el proceso de desarrollo rápido signifique que las vacunas fueron "apresuradas", Ebersole dijo que ambas están sujetas a los mismos procesos de prueba y aprobación que cualquier otra inmunización.

También señaló que parte de lo que permitió el desarrollo rápido de vacunas fue la década de investigación de laboratorio dedicada al nuevo método antes del brote de coronavirus. Normalmente, una vacuna tarda años en desarrollarse; la inmunización contra las paperas, que anteriormente era la más rápida en desarrollarse, tomó cuatro años.

Larson puntualizó que quienes se vacunen deben ser conscientes de los síntomas potenciales mientras se desarrollan las protecciones de la vacuna, como dolores, molestias y una fiebre leve. 

A través de una combinación de uso de cubrebocas, distanciamiento social continuo y vacunaciones masivas, Larson cree que el país podría alcanzar su punto de referencia de inmunidad y comenzar a volver a un ritmo normal de vida el próximo otoño. 

Larson agregó que estas medidas serán menos necesarias para el público en general en el futuro si se toman medidas en el presente.

"Quiero que sintamos que realmente podemos conquistar este virus de una manera lógica", dijo Larson. “No se trata de soñar. No se trata de un milagro. Este es un trabajo realmente duro que creo que debemos hacer, todos debemos hacer nuestro deber para que podamos proteger a las personas".

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