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Samim Hashmi, cuya familia se reasentó recientemente en Nevada desde Afganistán, habla acerca del programa de refugiados de los Estados Unidos. Martes 10 de noviembre del 2020. (Foto por Joey Lovato).

Esta nota fue traducida al español y editada para mayor claridad a partir de una versión en inglés que aparece en The Nevada Independent.

Hace poco, Samim Hashmi, su esposa y sus dos hijos pequeños se mudaron a un nuevo apartamento en Sparks, Nevada. A veces, los ruidos de la maquinaria pesada lo sobresaltan, pero no se parecen en nada a su hogar en Kabul, Afganistán, donde un estruendo repentino podría ser el estallido de una bomba.

“Nunca se sabe cuándo va a ocurrir una explosión en la calle”, dijo. “Quizás la gente está durmiendo y la explosión ocurre durante la noche. Y algunas personas, no se despiertan".

Hashmi, de 30 años, llegó al norte de Nevada hace dos meses con una visa especial de inmigrante, un estatus legal que se ofrece a quienes, como él, han trabajado para el gobierno de los Estados Unidos durante al menos dos años. 

Pero con la administración Trump limitando el número de refugiados en el país a un mínimo histórico de 15,000 en el año fiscal actual, las oportunidades para que personas de países devastados por la guerra empiecen de nuevo en los EE. UU. cada vez son más escasas.

El Departamento de Estado afirmó que la decisión de establecer el límite más bajo desde que empezó el programa de reasentamiento en 1980 "refleja el compromiso continuo de la Administración Trump de dar prioridad a la seguridad y bienestar de los estadounidenses, especialmente a la luz de la pandemia de COVID-19 en curso" y esto incluye el rezago de casos de asilo.

Los casos de asilo, que involucran a una persona que ya está en los EE. UU. o en un puerto de entrada que busca permanecer en el país argumentando que enfrentan persecución en su lugar de origen, se procesan por separado y no tienen un límite como en el caso de los refugiados, que involucran a personas que enfrentan persecución, pero son examinadas para su reasentamiento cuando todavía están fuera de los EE. UU.

Carina Black, directora del Northern Nevada International Center, dijo que su organización se estableció en los últimos años de la administración Obama, cuando el gobierno federal tenía como objetivo aumentar el número de agencias que pudieran ayudar a las personas a reubicarse.

Pero la organización nunca logró su objetivo de ayudar a 100 personas a establecerse en el área cada año. En promedio, está más cerca de 60, y este año fue aún más bajo con una moratoria relacionada con el COVID que provocó un retraso durante varios meses.

Samim Hashmi, cuya familia se reasentó recientemente en Nevada desde Afganistán, habla acerca del programa de refugiados de los Estados Unidos. Martes 10 de noviembre del 2020. (Foto por Joey Lovato).

El proceso de reasentamiento

Hashmi es originario de Afganistán, pero cuando los talibanes comenzaron a tomar el control del país a mediados de 1990, su familia huyó a Pakistán, donde pasaron 10 años. Allí aprendió inglés además de su nativo dari y algo de pashto. Esas habilidades, más un título académico, lo ayudaron a conseguir un trabajo en adquisiciones en el Departamento de Estado.

Pero en lo que su empleo lo hizo elegible para una visa hasta la fecha en que realmente la recibió, pasaron casi 10 años.

Antes de que los refugiados sean autorizados para reasentamiento, deben aprobar un proceso de selección a través del Programa de Admisión de Refugiados de los EE. UU. 

El Departamento de Estado proporciona fondos para que los refugiados empiecen de nuevo durante los primeros tres meses. Los voluntarios han estado ayudando a Hashmi a trasladarse de un lugar a otro y él está esperando una tarjeta del Seguro Social para activar otros beneficios.

Lo que viene

La elección de Joe Biden podría llevar las políticas de reasentamiento de refugiados del país hacia una nueva dirección. Durante su campaña, Biden dijo que planeaba "establecer el límite anual de admisiones de refugiados a 125,000 y tratar de aumentarlo con el tiempo".

Eso es un fuerte contraste con las declaraciones de Trump, quien, durante un evento en Minnesota en octubre, argumentó que Biden "convertiría Minnesota en un campo de refugiados" y agregó: "Yo soy su muro entre el sueño americano y el caos".

Luka Bwaye, originario de la República Democrática del Congo, se separó de su madre después de que mataron a su padre. Creció bajo el cuidado de su abuela, con la ayuda de una iglesia. Años después, su madre lo buscó a él y a sus hermanos, y se mudaron a un campo de refugiados en Namibia hasta que fueron aprobados para reasentarse en los Estados Unidos.

“Las condiciones de vida eran terribles. No puedo mentir sobre eso”, comentó acerca del campamento. “Cada mes tienes que ir a recibir comida, si está disponible… si no está disponible, tienes que esperar”.

Desde que llegó a los Estados Unidos hace tres años con su familia, se inscribió en Wooster High School en Reno y se tuvo que adaptar a cambios significativos en su nivel de vida. Bwaye, de 18 años, quiere ir a la universidad y convertirse en médico familiar.

A Hashmi todavía le preocupa el resto de su familia, incluyendo sus padres ancianos, quienes sabe que luchan por sobrevivir en Afganistán.

Black dijo que todo el tiempo recibe llamadas de refugiados preguntando si las solicitudes de sus familiares han avanzado. La mayoría de las veces, la respuesta es no.

Aunque Nevada no decide cuántos refugiados va a aceptar, el estado aboga por ellos a través de su Oficina para Nuevos Estadounidenses (ONA, por sus siglas en inglés) y ciudades en Nevada han accedido a seguir recibiendo refugiados.

Para Black, dar la bienvenida a los refugiados es un imperativo moral.

“Se trata de supervivencia para nosotros como país y para el alma de nuestro país”, dijo, “porque eso es lo que somos como país. Fuimos construidos por personas que huyeron de algún lugar".

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