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El Congresista Ruben Kihuen se dirige a los asistentes al foro “Conozca sus Derechos”, convocado por el Caucus Hispano Legislativo de Nevada. East Las Vegas Community Center, sábado 18 de febrero del 2017. (Foto: Daniel Clark).

Esta nota fue traducida al español y editada para mayor claridad a partir de una versión en inglés que aparece en The Nevada Independent.

El ex Congresista Demócrata Rubén Kihuen se presentó en un programa de radio en español la semana pasada para defenderse — y respaldar sus aspiraciones a ocupar un cargo en el Ayuntamiento de la Ciudad de Las Vegas — luego de múltiples señalamientos por acoso sexual que lo dejaron al margen de su carrera en el Congreso.

Kihuen estuvo en el programa de radio por Internet “Frente a Frente” el miércoles pasado, contestando preguntas del entrevistador Edwin Patricio Saldarriaga durante una hora. Entre otras cosas, Kihuen condenó lo que describió como política sucia en la contienda por el ayuntamiento y buscó aclarar su comportamiento y la naturaleza de la reprimenda que recibió por parte de la Comisión de Ética de la Cámara de Representantes a finales del año pasado.

“El Comité no me sancionó, no me penalizó, no me multó”, dijo. “El Comité me dio una carta de lo que le dicen “reprimend”, que es básicamente… una agarrada de orejas que 'no vuelvas a hacer esto'. Ellos encontraron de que... de que yo... el hecho de que yo les dije cosas, o sea piropos, que lo encontraron eso que era creíble".

El Comité de Ética de la Cámara escribió que la conducta de Kihuen no llegó a nivel de acoso sexual, pero violó el “espíritu” de las reglas de acoso sexual y violó las reglas de conducta de la Cámara que requieren un comportamiento que refleje la credibilidad de la Cámara de Representantes.

Los problemas de Kihuen comenzaron en diciembre de 2017, cuando Buzzfeed News publicó el recuento de Samantha Register, ex directora financiera para su campaña al Congreso, quien lo acusó de tocar sus piernas, preguntarle si alguna vez engañaría a su novio y sugerirle que los dos consiguieran una habitación de hotel en el Aria, donde se encontraban para una recaudación de fondos.

Kihuen dijo que el recuento “fue una acusación que yo desde el principio dije que era falsa. Ella era una empleada y en ese entonces la íbamos a despedir de la campaña porque no estaba produciendo”.

“Lo que quiero aclarar de todo esto, es que a mí no me acusaron de violar a nadie, a mí no me acusaron de… asalto sexual”, dijo en el programa de radio. “A mí me acusaron de echarle un piropo a una mujer”.

El subcomité de investigación de la Cámara de Representantes, cuyo reporte señaló que Kihuen “hizo insinuaciones persistentes y no solicitadas hacia mujeres a quienes se les requirió trabajar con él”, también encontró que las denunciantes eran creíbles y que las negaciones de Kihuen no fueron convincentes.

El lunes, Register dijo a The Nevada Independent que Kihuen nunca le dejó saber acerca de su desempeño en el trabajo, y nunca tuvo una discusión con nadie de la campaña sobre la terminación de su contrato.

"Me parece altamente inapropiado que exprese su opinión sobre el desempeño de mi trabajo tres años después del hecho en el contexto de una conversación sobre acoso sexual", dijo en un correo electrónico, y agregó que encontraba "el patrón continuo de comentarios maliciosos de Kihuen profundamente perturbadores".

"El señor Kihuen claramente no comprende cómo sus malas decisiones me han dañado a mí y a otras mujeres a quienes se les requirió interactuar con él en calidad profesional", agregó.

Kihuen también ofreció una explicación para cientos de mensajes de texto, algunos de ellos de índole sexual, con una cabildera cuando era senador del estado de Nevada.

“Sí, intercambiamos textos, cientos de textos, por dos años. Y mira, obviamente yo tomé responsabilidad. Esos fueron mis textos. Yo escribí esas cosas en esos textos”, dijo. “Fueron textos consensuales. Yo le mandaba textos, ella me respondía, por dos años. Esos textos fueron de 2013. Y la razón por la que menciono esto, es número uno, claro que sí, me siento apenado, de que fueron textos que yo escribí. Textos inmaduros. O sea, si ves los textos, es como que si fuera un joven de… adolescente”.

Los textos incluían fotos no solicitadas de Kihuen sin camisa, una invitación para que la cabildera se sentara en su regazo, una pregunta acerca del color de sus pantaletas y una sugerencia de que ella fuera a su habitación de hotel en un día lluvioso, porque no hay “nada como hacer el amor apasionadamente con la ventana abierta escuchando la lluvia”.

“Pero ella también me seguía la corriente, era entre los dos. Ella era un adulto, ella tenía 25 años en ese entonces, yo tenía 32”, dijo. “Y los dos estábamos intercambiando. O sea, éramos dos personas solteras, dos adultos. Yo nunca pensé que ella se sentía incómoda”.

En una entrevista de 2017 la cabildera, quien no ha sido identificada públicamente, dijo a The Nevada Independent que repetidamente trató de rechazarlo pero que también se sintió presionada para no distanciarse de él porque ella necesitaba su apoyo en iniciativas de ley. En un texto, él le preguntó si ella lo había rechazado 4,456,221 veces.

“Hubiera querido de que ella me lo hubiera mencionado en ese entonces ‘hey, eso fue inapropiado, me sentí incómoda por lo que dijiste’, pero me siguió la corriente por dos años”, dijo Kihuen en la entrevista de radio. “Ahora, no estoy haciendo excusas por los textos que intercambiamos, sí fueron mis textos, yo me disculpé públicamente con ella. Pero nunca me imaginé que cinco años después de que habíamos intercambiado textos ella se los daría a la prensa”.

Sin embargo, Kihuen dijo que apoya la reciente ola de mujeres quienes se han pronunciado acerca de  haber sido víctimas de acoso sexual.

“De hecho, yo siempre he luchado por los derechos de una mujer. Y yo pienso que este movimiento del #MeToo es importante, de que una mujer debería alzar su voz”.

Kihuen enfrenta a varios oponentes para la elección primaria de abril de 2 para la Sala 3 de Regidores del Ayuntamiento de Las Vegas, incluyendo la ex Asambleísta Olivia Díaz, quien recibió el respaldo de las dos senadoras de Nevada — una medida inusual en una contienda electoral por una oficina pública de más bajo perfil.

Cuando se le preguntó por qué estaba en la contienda por el puesto, Kihuen dijo que quería dar algo de regreso a este país.

“El servicio público ha estado en mi corazón desde que llegué a los Estados Unidos… Estoy endeudado con este país para el resto de mi vida por  las oportunidades que nos ha dado”, dijo. “Así que para mí, ya sea en el Concilio de la Ciudad, o ya sea en el Congreso de los Estados Unidos, para mí el servicio público está en mi corazón. Quiero continuar dándole voz a la comunidad latina que ahorita no tiene una voz fuerte aquí en Nevada”.

Kihuen no respondió a un mensaje de texto por parte de The Nevada Independent en busca de comentarios adicionales.

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