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El Congresista demócrata Rubén Kihuen y Geoconda Argüello-Kline, secretaria tesorera del Sindicato de la Unión Culinaria Local 226 durante conferencia de prensa en Las Vegas. (Foto: Luz Gray).

Este artículo fue traducido al español y editado para mayor claridad a partir de una versión en inglés, que aparece en la página de The Nevada Independent.

Una familia. Un trabajo. Un negocio personal. Un hogar.

Todo eso podría ser cosa del pasado para algunos si el gobierno federal decide no extender el Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) un programa que ha permitido que los inmigrantes provenientes de 10 países — Honduras, El Salvador, Haití, Nepal, Nicaragua, Somalia, Sudán, Sudán del Sur, Siria y Yemen — se queden aquí y vivan el Sueño Americano, en lugar de regresar a sus lugares de origen, afectados por epidemias, conflictos armados, o desastres naturales.

El congresista Ruben Kihuen se dirige a los asistentes al foro “Conozca sus Derechos”, convocado por el Caucus Hispano Legislativo de Nevada. East Las Vegas Community Center, sábado 18 de febrero del 2017. (Foto: Daniel Clark).

Esta semana, el congresista demócrata Rubén Kihuen ofreció una conferencia de prensa en el Sindicato de la Unión Culinaria en Las Vegas, flanqueado por casi 2,800 residentes de Nevada quienes son beneficiarios del programa.

Kihuen solicitó al senador republicano Dean Heller que apoye una extensión del TPS. El gobierno de Trump anunció en mayo que sólo extenderá el programa a los haitianos por seis meses más y no prometió nuevas prórrogas, por lo que participantes de otros países temen que su turno este próximo o que el programa desaparezca por completo.

"Estamos aquí para pedirle a Dean Heller que diga lo que piensa", dijo Kihuen en una entrevista, señalando el apoyo de Heller a una propuesta de ley de reforma migratoria comprensiva en el 2013. "Sé que es una persona razonable. Es alguien que se preocupa por los inmigrantes. Lo demostró en el pasado y le estamos pidiendo una vez más que sea compasivo con estas familias que viven en su estado y que apoye esto".

El Congreso no puede hacer mucho acerca del futuro para el TPS, cuyo destino está en manos de los funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) de la administración de Trump. Pero 26 senadores, todos ellos demócratas — más el Independiente Bernie Sanders — enviaron una carta al DHS abogando por el caso del TPS. 90 miembros de la Cámara de Representantes, incluyendo Kihuen y la congresista Dina Titus, han firmado una carta similar, que presentará pronto.

El canciller de relaciones exteriores de El Salvador, Hugo Martínez, quien actualmente se encuentra en Washington, D.C, anunció que este viernes se reunirá con asesores de la Casa Blanca y otras autoridades federales para abogar por el TPS.

“Estaré presentando ante el Departamento de Seguridad Nacional, la solicitud formal para la prórroga del TPS”, anuncio en un video a través de redes sociales.

La oficina de Heller no respondió a una solicitud para comentar su postura ante el TPS. Kihuen dijo que el senador no ha asumido públicamente una postura sobre la situación, pero precisó que hace tan sólo unas semanas tuvo largas conversaciones con Heller acerca de inmigración y otros temas relacionados con Nevada.

 El apoyo de los Republicanos para el TPS podría tener más peso en el gobierno actual que la carta de los demócratas, pero Heller enfrenta un duro camino para la reelección, comenzando con un desafiante Danny Tarkanian, partidario del muro fronterizo y alineado con Trump, lo cual complica la situación.

Senador republicano Dean Heller durante un almuerzo de la Cámara de Comercio Latina. Martes 12 de mayo del 2017. (Foto: Jeff Scheid/The Nevada Independent).

"Sé que muchas familias inmigrantes todavía recuerdan que apoyó la iniciativa de ley para una reforma migratoria en 2013. Las familias tienen una larga memoria", dijo Kihuen acerca de Heller. "Esperamos que, una vez más, hable y defienda lo que es correcto, porque al final del día, las familias no olvidarán que una vez más él los defendió. Pero también no olvidarán si no lo hace"

El programa

El TPS se aplica a las personas que viven en los Estados Unidos pero provienen de países cuyas condiciones les impiden regresar a sus hogares con seguridad.

De izq. a der: Luz Marina Mosquera, directora de Hermandad Mexicana Trasnacional, Tirso Sermeño, Cónsul General de El Salvador, y Kathia Pereira, abogada de inmigración. Foro informativo en Las Vegas acerca del TPS. 29 de junio del 2017. (Foto: Luz Gray).

Tirso Sermeño, Cónsul de El Salvador en Las Vegas, afirmó que los beneficiarios temen la posibilidad de tener que abandonar los Estados Unidos y se sienten inseguros al no saber qué sucederá con el programa.

“Comenzó con el TPS a los haitianos y después los centroamericanos, como nicaragüenses, hondureños y salvadoreños”, explicó el cónsul en una entrevista en junio con The Nevada Independent En Español. "Cuando John Kelly menciona que aquellos beneficiarios del TPS pudieran empezar a prepararse para regresar a sus países de origen, comienza lógicamente la preocupación de la comunidad”.

Aunque el TPS para Honduras y Nicaragua es válido hasta enero de 2018 y para El Salvador la autorización dura hasta marzo de ese año, los beneficiarios se preguntan si enfrentarán el mismo problema que los haitianos.

En mayo, Kelly dijo a los participantes de Haití que su extensión del TPS sería por otros seis meses — en lugar de los 18 habituales — y que debían prepararse de forma proactiva para su salida final o solicitar otros beneficios de inmigración para los cuales quizás fueran elegibles. También dijo que posteriormente revaluaría una prórroga después de enero.

El mes pasado, más de 300 beneficiarios del TPS se reunieron en Washington, D.C. con el lema  "Salvemos TPS Ahora” para explorar estrategias que permitan la continuidad del programa y buscar apoyo en el Congreso.

Sermeño dijo que la reacción de los salvadoreños tras el anuncio de Haití — tanto vía telefónica como por redes sociales — fue inmediata, y agregó que unos 250,000 centroamericanos están protegidos en los Estados Unidos debido al programa.

Los trabajadores en Las Vegas están en riesgo

Cassandra Martinez porta un letrero durante la marcha UNITY March for Immigrants, en la que participaron miembors de sindicatos y activistas. Lunes 1o. de mayo del 2017. (Foto: Jeff Scheid/The Nevada Independent).

Geoconda Argüello-Kline, secretaria tesorera del Sindicato de la Unión Culinaria Local 226, dijo que comprende la preocupación de beneficiarios del TPS porque ella también es inmigrante. Salió de Nicaragua en 1979 con destino a los Estados Unidos por razones políticas y obtuvo protección con un permiso que había que renovar constantemente. Después obtuvo asilo político y, finalmente, la residencia.

"Es muy difícil", dijo Argüello-Kline acerca del TPS. "Uno no siente estabilidad y al mismo tiempo, no le permiten aplicar para la residencia en este país, y un día hacerse ciudadano."

La líder sindical subrayó que está pidiendo el apoyo de Heller, porque si se elimina el TPS, miles de trabajadores, incluyendo a los miembros de la Culinaria, se verían afectados.

Argüello-Kline dijo que el senador tiene una responsabilidad con la comunidad y que debería abrir la puerta de su oficina para conocer las historias de los beneficiarios del TPS, quienes pagan sus impuestos, tienen permisos de trabajo, han formado una familia en los Estados Unidos y ahora enfrentan la posibilidad de tener que abandonar el país.

Añadió que las empresas y los casinos están tomando nota de que el TPS podría ser eliminado y que el Sindicato planea comunicarse directamente con ellos para solicitar su ayuda.

"No vamos a parar", dijo Argüello-Kline. "Lo que estamos viendo es una opresión, una intimidación a las familias. Si no extienden esto, los van a poner como criminales, como si no tuvieran ninguna documentación en este país”.

La posibilidad de perder el TPS provocó las lágrimas de Francis García, una madre soltera con tres hijos. Teme tener que separarse de sus pequeños, quienes le dieron la mala noticia del TPS.

"Vinieron a mí", recordó García, "y me dijeron: "Mamá, ¿Tienes el TPS?" y yo dije que sí. "¡Pero quieren sacarte del país!'. Mi hija estaba muy asustada".

García llegó a los Estados Unidos hace 21 años debido a una crisis financiera en su natal Honduras. Trabaja como recamarera en el casino MGM y ha dependido del TPS desde el 2000.

No quiere salir del país porque sus hijos crecieron aquí y no tienen un plan en caso de que perdieran la protección que han gozado durante tantos años.

“Si ellos se fueran conmigo, irían a un lugar que no conocen”, dijo García. “No saben de la cultura, no es su país. No tienen por qué sufrir la consecuencia de salir de aquí por mi situación legal”.

García se apoya en su fe y pide a Dios que toque el corazón del presidente Trump, pero también busca el apoyo de los líderes en el Congreso.

Es una situación similar a la de José López, quien trabaja en una lavandería y ha vivido en Las Vegas durante 29 años. Originario de Honduras, pidió a los funcionarios electos que extiendan el TPS y abran un camino a la ciudadanía.

“Si Dean Heller lograra ver esto, que nos apoye”, dijo López. “Que se pase al lado de nosotros los trabajadores”.

López dijo que, gracias al programa, las personas no sólo contribuyen a la economía estadounidense, sino también a la de sus países de origen cuando envían dinero a sus familias.

La incertidumbre siempre está presente en la vida de López. Cada 18 meses tiene que solicitar una extensión del TPS, pero esta es la primera vez que enfrenta el posible rechazo del gobierno.

“Las administraciones pasadas lo estaban renovando, pero esta ya dijo que no. Entonces les pedimos que lo extiendan, porque nos lo merecemos”.

 

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